León.- La activista Sol González Eguía, originaria de México, se ha unido a la Global Sumud Flotilla con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a la población de Gaza, en un contexto que ella define como un genocidio. En una reciente conferencia en la Universidad Iberoamericana León, la activista explicó su experiencia en dos misiones al mar Mediterráneo, donde enfrentó riesgos significativos al ser interceptada por el Ejército de Israel.
Durante una exposición que duró hora y media, González compartió detalles sobre el viaje, caracterizado por momentos de tensión debido a la detención de su embarcación y sus compañeros de diversas nacionalidades. Con 30 años de experiencia en zonas de conflicto, González trabaja en el acompañamiento psicosocial de comunidades afectadas por la violencia extrema, lo que la motivó a participar en esta misión humanitaria.
Argumentó que, a pesar de que las leyes internacionales obligan a los Estados a actuar ante situaciones de genocidio, las naciones han permanecido inactivas, lo que la llevó a actuar con un sentido de responsabilidad social. González manifestó que su decisión de unirse a la flotilla también fue influenciada por su situación personal.
Aclaró que el conflicto en Gaza es principalmente territorial y económico, no religioso, y subrayó que esta región ha sido cercada desde 2007, complicando la entrada de suministros básicos y asistencia humanitaria. Resaltó que el acceso marítimo es esencial, ya que el espacio aéreo está restringido y el tránsito terrestre requiere complicadas autorizaciones, lo que hace que llevar ayuda por mar sea una alternativa viable y legal.
González destacó que las flotillas no solo llevan víveres, sino también profesionales capacitados para proporcionar apoyo psicosocial a los damnificados. En su primera misión, la embarcación que utilizó fue detenida antes de zarpar y ella fue encarcelada en Israel por varios días después de ser interceptada. La activista señaló que la liberación fue lenta, con ciudadanos de naciones europeas libres antes que los de América Latina, debido a las diferencias en el trato diplomático.
En situaciones similares, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha intervenido, tratando de garantizar la integridad de los detenidos y su repatriación. Los seis mexicanos que formaban parte de la tripulación de la flotilla, incluido González, fueron finalmente liberados y regresaron a México tras la intervención del gobierno.
