Francia se encuentra actualmente sumida en una intensa ola de calor, con temperaturas que superan los 40 grados Celsius en varias regiones, lo que ha llevado al cierre anticipado de importantes monumentos y museos, incluyendo la Torre Eiffel y el Museo del Louvre. Estas decisiones, anunciadas por las respectivas administraciones de ambos sitios, apuntan a salvaguardar la seguridad de los visitantes y el personal, debido a condiciones climáticas extremas que afectan la infraestructura y la experiencia de los turistas.
La Torre Eiffel, que recibe aproximadamente 7 millones de visitantes anualmente, cerrará a las 16:00 horas en lugar de a las 00:45, mientras que el Museo del Louvre limitó su horario de atención de miércoles a sábado hasta las 16:00 horas, una medida también motivada por la fragilidad de su edificio histórico ante el cambio climático. Ambas instituciones hacen hincapié en la necesidad de adaptarse a las circunstancias meteorológicas y están implementando cambios operativos en función de la evolución de la situación climática.
Este fenómeno climático no es aislado; se trata de la segunda ola de calor que afecta a Europa Occidental en menos de un mes, un desarrollo que científicos relacionan con el cambio climático inducido por la actividad humana, que intensifica eventos meteorológicos extremos como estos. Actualmente, más del 90% de la población en Francia está expuesta a niveles de calor inusuales, con una de las noches recientes registrando la temperatura más alta desde 1947, según informes del organismo meteorológico nacional, Météo-France. Las consecuencias de esta ola de calor se sienten tanto en la vida cotidiana de los ciudadanos como en la industria turística, vital para la economía francesa.










