En México, el promedio de natalidad ha disminuido, según la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este indicador pasó de 2.1 hijos por mujer en 2020 a 1.9 en 2025, reflejando un cambio significativo en las decisiones de maternidad entre las mujeres del país.
Las jóvenes que optan por no tener hijos mencionan que la maternidad implica un alto costo emocional y físico. Entre las razones que impulsan esta tendencia se encuentran el cambio de percepción sobre el rol de la mujer en la sociedad, el acceso a niveles educativos más altos y las reformas en materia de derechos reproductivos impulsadas por políticas públicas.
Brenda Gómez Cruz, docente e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que ha cambiado la concepción de que las mujeres deben ser madres por naturaleza. Cuestiona la preparación que se puede ofrecer a las futuras generaciones ante esta expectativa.
Elisa Calleja, especialista en bioética y reproducción asistida, señala que la baja natalidad no es un fenómeno exclusivo de México, sino que se observa a nivel global. Explica que esta situación puede generar un problema a futuro por la falta de relevo generacional en la fuerza laboral.
Según el Inegi, las mujeres sin educación tienen en promedio 4.9 hijos, cifra que desciende a 1.2 en quienes poseen un nivel educativo superior. Esto indica que la educación influye en la decisión de las mujeres respecto a la maternidad, considerando el alto costo de vida y la necesidad de priorizar el desarrollo profesional.
Calleja también menciona que muchas mujeres están postergando la maternidad, lo que incrementa la preocupación sobre posibles complicaciones genéticas en los hijos. Este fenómeno ha llevado a que se realicen menos nacimientos de personas con discapacidades, como el síndrome de Down, dado que el diagnóstico prenatal permite interrumpir embarazos en ciertos casos.
Gómez Cruz aboga por políticas públicas más inclusivas que consideren el enfoque de género, asegurando el acceso a recursos como vivienda, apoyos económicos y permisos de maternidad, así como la necesidad de fomentar la corresponsabilidad en la crianza de los hijos para lograr un cambio en la cultura de género.
De acuerdo con el Inegi, el promedio de natalidad en México para 2025 se sitúa en 1.9 hijos, con una tendencia a la baja en comparación con los 2.1 hijos en 2020.










