A menos de cuatro meses tras la caída de Nemesio Oceguera Cervantes, alias «El Mencho», el Cártel Nueva Generación (CNG) ha designado a un nuevo líder. Las autoridades de Estados Unidos han identificado a Juan Carlos Valencia González, también conocido como «El Pelón», como el sucesor, y han ofrecido una recompensa de cinco millones de dólares por su captura.
Analistas señalan que la eliminación de «El Mencho» podría no haber debilitado a la estructura del CNG, sino que ha provocado un reajuste interno que no resuelve los problemas subyacentes del crimen organizado. Esta situación es descrita como un ciclo perpetuo donde los liderazgos cambian, pero la esencia del grupo delictivo se mantiene.
Mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos reconoce a Valencia González como el heredero de la dinastía Valencia, en México la Fiscalía General de la República (FGR) no ha emitido comentarios, enfocándose en la protección de funcionarios y en la investigación sobre la captura de Ismael «El Mayo» Zambada, en lugar de abordar el cambio de liderazgo en el CNG.
En cuanto a los resultados en Jalisco y otras áreas, se han reportado descensos en la tasa de homicidios y se han realizado decomisos significativos de narcóticos, incluyendo mil 800 kilos de cocaína en Lázaro Cárdenas. Sin embargo, el impacto social de estos cambios es preocupante, ya que ha habido un aumento en los delitos de extorsión y desapariciones forzadas, principalmente entre jóvenes.
El enfoque del Estado mexicano en la eliminación de líderes criminales ha sido cuestionado, argumentando que se ignoran las estructuras que sustentan a los cárteles. La falta de acciones concretas contra el lavado de dinero y otros vínculos de complicidad podría permitir que el Cártel Nueva Generación continúe operando bajo nuevas directrices, perpetuando el ciclo de violencia en el país.










