Durante el primer trimestre de 2026, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reportó más de 1.5 millones de quejas por fraudes financieros, lo que se traduce en un promedio de 12 denuncias por minuto y un incremento del 32% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento ha generado preocupación entre autoridades y expertos en seguridad.
Los fraudes no se limitan a un grupo específico, afectando a diversas categorías de la población, incluidos adultos mayores, jóvenes, trabajadores, empresas e inversionistas. Los delincuentes utilizan herramientas tecnológicas avanzadas para perpetrar sus engaños.
La firma Rematika Analitika indica que la inteligencia artificial ha elevado la complejidad de las estafas, permitiendo a los ciberdelincuentes crear comunicaciones que imitan a las de bancos e instituciones financieras, dificultando su identificación.
El sector inmobiliario también se ve impactado, con aproximadamente 5.2 millones de inmuebles en litigio en el país. Esto crea un escenario propicio para fraudes relacionados con la venta de propiedades con documentación falsa.
Para mitigar estos riesgos, se recomienda la digitalización de documentos y la verificación de información a través de herramientas tecnológicas, así como la asesoría de expertos.
Las modalidades de fraude han evolucionado y ahora incluyen múltiples canales para contactarse con las víctimas. Las estrategias más comunes incluyen mensajes SMS falsos, correos electrónicos que imitan a los de bancos, y llamadas telefónicas desde números que aparentan ser de instituciones reconocidas.
Los especialistas resaltan que estas tácticas suelen aprovechar situaciones de urgencia, lo que lleva a las personas a compartir información sensible o a realizar transferencias.
La educación financiera se posiciona como una de las principales herramientas para prevenir fraudes. Se aconseja a la ciudadanía verificar siempre la autenticidad de los sitios web, desconfiar de ofertas atípicas y contactar directamente a las instituciones financieras ante cualquier duda.
Además, se recomienda revisar periódicamente los movimientos bancarios y activar notificaciones en las aplicaciones financieras para detectar cualquier actividad sospechosa de forma oportuna.
La digitalización, aunque trae beneficios significativos, también presenta nuevos riesgos que deben ser considerados. Las herramientas de inteligencia artificial, si bien pueden mejorar los servicios, también son explotadas por grupos criminales para perpetrar engaños.
La prevención de fraudes financieros depende no solo de las instituciones bancarias y autoridades, sino también de una ciudadanía informada y crítica, capaz de cuestionar solicitudes inusuales y proteger su información personal.