El escritor Héctor Jiménez ha hallado en la literatura fantástica y el terror un medio para abordar emociones, temores y realidades sociales a través de relatos que incluyen fantasmas, demonios y zombies. Su colección de cuentos «Tres veces el diablo», lanzada a raíz de su participación en el programa «Emergentes» de la Secretaría de Cultura de Morelia, reúne cuatro historias cargadas de horror y elementos sobrenaturales, una de las cuales se ambienta en la Revolución Mexicana.
Jiménez comenzó a interesarse por la lectura en su adolescencia, a partir de un préstamo de «El retrato de Dorian Gray» de Oscar Wilde, que dejó una profunda impresión en él. Explicó que muchos confunden la lectura con la memorización, cuando en realidad se trata de conectar a través de emociones y sensaciones que las historias generan.
Con el tiempo, su atención se centró en la literatura latinoamericana, destacando autores como Roberto Bolaño y Samanta Schweblin, a quienes considera influencias clave en su escritura. La lectura, sostiene, es una experiencia única para cada individuo, permitindo que tanto lectores como escritores sean distintos en su apreciación y expresión literaria.
Jiménez comenzó a escribir formalmente hace aproximadamente diez años, impulsado por sus estudios universitarios y el apoyo de profesores en la creación literaria. A pesar de su entusiasmo inicial, reconoce que las dificultades económicas a menudo interrumpen la producción literaria de autores emergentes en América Latina, quienes suelen enfrentarse a la presión de asegurar su sustento.
La colección «Tres veces el diablo» está compuesta por cuentos que exploran diferentes tipos de horror y situaciones cotidianas. Entre ellos, el título homónimo narra la búsqueda de un joven por su padre alcohólico, abordando simbolismo relacionado con la violencia y el abandono. Otro relato, «Dolor fantasma», se basa en la experiencia de las personas amputadas que sienten dolor en extremidades que ya no existen, mientras que «Los mocosos» explora la tensión psicológica a través de un encuentro perturbador en un pueblo.
La publicación de su obra fue facilitada por el programa «Emergentes», que no solo busca premiar a nuevas voces, sino también apoyar su desarrollo literario. Este modelo ha fomentado la creación de espacios para escritores jóvenes y la formación de colectivos como Casa de Comala, que trabaja en proyectos literarios conjuntos.
A pesar de que aún se encuentra en una etapa formativa, Jiménez asegura que escribir representa una necesidad personal más allá del reconocimiento. Reitera que cualquier historia merece ser contada, pues en algún momento encontrará su propio lugar.