La reciente reforma al artículo 87 de la Ley Federal del Derecho de Autor, publicada el 14 de mayo, impone restricciones significativas sobre el uso no autorizado de voces e imágenes en México. Este cambio legislativo responde a la creciente preocupación por el uso de la inteligencia artificial (IA) en la producción de contenido, lo que implica implicaciones directas para locutores, creadores de contenido y actores de doblaje, entre otros, incidiendo en la vida y la economía de los leoneses.
El caso del locutor Diego Carreto, originario de León, resalta estas preocupaciones. El 25 de septiembre, Carreto denunció que su voz fue clonada sin su consentimiento para una campaña publicitaria de “Vendimias Guanajuato”, difundida en diversas plataformas. Este anuncio, creado por la agencia Creorama, no fue grabado directamente por el gobierno estatal, lo que complica el panorama legal sobre el uso de contenido generado por IA.
La Asociación Mexicana de Locutores Comerciales y otros profesionales han expresado su apoyo a Carreto, lo que ha provocado un debate en el sector sobre los derechos de uso y la ética de la inteligencia artificial. La consecuencia de este caso ha motivado que las autoridades tomen medidas, como el retiro de los anuncios conflictivos.
Ante esta situación, es crucial que los ciudadanos conozcan sus derechos. Si alguien se encuentra en la situación de que su voz o imagen ha sido clonada sin autorización, es importante seguir varios pasos. Primero, es fundamental invocar el artículo 87 de la ley, que protege el uso de la voz e imagen sin el consentimiento expreso del individuo.
Además, se debe solicitar el retiro inmediato del material en cuestión y reclamar la compensación económica que corresponda, dado que el uso no autorizado de voz o imagen puede ser objeto de indemnización. Consultar a un abogado especializado y recurrir a organizaciones gremiales puede ser un apoyo vital en estos casos. Finalmente, también se debe considerar visibilizar la denuncia y alertar a las audiencias sobre estas prácticas engañosas, garantizando así que la información se mantenga veraz y transparente.
Esta problemática subraya la necesidad de una mayor regulación y protección ante el uso de tecnologías emergentes, garantizando los derechos de los creativos y el acceso a información efectiva para el público.
