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Crisis de la FIFA: Tensión entre Carney y Trump, México responde a EU

Crisis de la FIFA: Tensión entre Carney y Trump, México responde a EU

La reciente controversia en torno a la FIFA, impulsada por Gianni Infantino, quien propone abrir la Copa del Mundo a inversores privados con conexiones políticas, tiene repercusiones significativas tanto en el ámbito deportivo como en la política de América del Norte. Este desarrollo no solo podría alterar la dinámica del fútbol global, sino también redefinir las relaciones entre Estados Unidos, Canadá y otras naciones europeas.

La oposición de la UEFA al plan de Infantino no es una novedad; sin embargo, la decisión de Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, de alinearse con la UEFA marca un cambio estratégico notable. A pesar de haber sido un aliado cercano de Infantino desde su llegada a la FIFA en 2016, Montagliani ha comenzado a cuestionar públicamente las intenciones de su homólogo, un hecho que podría alterar el equilibrio de poder dentro del organismo.

Desde el estallido del escándalo «FIFAgate» en EE.UU., tanto Infantino como Montagliani han mantenido un enfoque unido. Sin embargo, la reciente decisión de Montagliani de respaldar a la UEFA sugiere una fractura en esta alianza y podría reflejar un creciente descontento

entre las organizaciones de fútbol. Los rumores de que Montagliani podría tener un pacto secreto con la UEFA para reemplazar a Infantino indican que la lucha por el control de la FIFA está intensificándose, justo antes de la cumbre de la FIFA en Marruecos, donde Infantino busca reelección.

El objetivo detrás de este desafío es visiblemente político. La posibilidad de retirar el control del fútbol de Infantino, quien mantiene lazos con el expresidente Donald Trump, podría ser tentadora para varios gobiernos europeos, en particular aquellos que enfrentan tensiones con Washington. En este contexto, el primer ministro canadiense Mark Carney se presenta como un aliado clave. Su relación con Montagliani podría ser crucial para formar una oposición efectiva a Infantino, especialmente tras la controversia en torno a su asistencia a la final de la Copa del Mundo y las repercusiones económicas subsiguientes que enfrentó Canadá.

La postura del gobierno canadiense en este asunto se alinea con una política exterior que busca distanciarse de la administración Trump. Tras el incidente en 2025, donde Trump insinuó la anexión de Canadá, es comprensible que Ottawa busque contrarrestar la influencia estadounidense en la FIFA.

En contraste, el gobierno mexicano ha adoptado una actitud cautelosa. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) recientemente anunció que examinará detenidamente la propuesta de Infantino, evitando una oposición abierta que podría complicar aún más la ya delicada relación bilateral con Estados Unidos. Esta estrategia parece dirigida a minimizar fricciones adicionales, dado el contexto político actual.

El plan de Infantino también implica la participación de actores financieros clave, incluido un hermano de Jared Kushner, quien ha mantenido comunicaciones informales con la Casa Blanca. Además, el banco JP Morgan Chase está involucrado en la estructuración de inversiones en México, lo que añade otra capa compleja a la situación. Este contexto pone de manifiesto las interconexiones entre el ámbito financiero y político, lo que podría tener efectos duraderos en las relaciones entre estos actores.

La reciente salida de Carlos Cordeiro de la FIFA, un asesor fundamental vinculado a Trump, agrega otra dimensión a esta trama. Con su experiencia en firmas de inversión, su partida podría marcar un cambio significativo en la dirección estratégica de la organización, a medida que Infantino busca nuevas oportunidades de financiación para la Copa del Mundo con JP Morgan.

En conclusión, el conflicto en la FIFA revela un entrelazado de intereses deportivos, políticos y económicos en el que los movimientos de figuras clave como Montagliani y Carney reflejan no solo preocupaciones sobre el liderazgo de Infantino, sino también un panorama más amplio de relaciones internacionales en juego. La situación sigue siendo fluida y promete impactar tanto el futuro del fútbol como las dinámicas políticas en América del Norte.