El abasto de medicamentos para los años 2027 y 2028 en Guanajuato enfrenta serios riesgos debido a retrasos del Gobierno federal en el proceso de compra consolidada y a la reducción del catálogo de claves disponibles para pacientes del sector público. El diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba, secretario de la Comisión de Salud, reveló que la convocatoria para la licitación, que inicialmente se programó para el 24 de marzo y luego para el 7 de mayo, aún no ha sido publicada, generando preocupación en la entrega de 3,600 millones de piezas necesarias para el próximo bienio.
Ramírez Barba destacó que cada día de retraso incrementa la posibilidad de un desabasto significativo, lo que podría afectar el inicio de los tratamientos programados para enero de 2027. Criticó la falta de planificación desde 2018 por parte de los gobiernos de Morena, lo que ha ocasionado inestabilidad en el suministro de medicamentos y ha dejado a millones de pacientes en incertidumbre.
La justificación oficial para esta situación radica en la falta de autorización de suficiencia presupuestal por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En este contexto, el IMSS-Bienestar acumula pasivos por 112,000 millones de pesos con distintos proveedores y servicios asociados a la salud.
Por su parte, las diputadas federales de Morena, Antares Vázquez Alatorre y María Magdalena Rosales Cruz, defendieron la gestión del abasto de medicamentos, señalando que actualmente el 97% de las necesidades están satisfechas. Rosales mencionó que están revisando a proveedores que han fallado en sus compromisos, con el fin de asegurar el suministro adecuado.
Los legisladores de Morena criticaron las deficiencias en el sistema de salud del estado, que no está integrado al modelo del IMSS-Bienestar. En un escenario de ajustes, Ramírez Barba advirtió sobre una reducción del catálogo de medicamentos del sector público, pasando de 2,753 a 1,929 claves, lo que ha limitado las opciones disponibles para los médicos y pacientes.
Reiteró que esta decisión debería haberse hecho con mayor participación de expertos y pacientes. Además, resaltó las implicaciones de quitar medicamentos innovadores, que a menudo son la única alternativa para enfermedades graves. Se cuestionó la asignación de responsabilidades a los médicos en lugar de reconocer la restricción en su capacidad para elegir tratamientos adecuados.
A pesar de los reportes oficiales sobre un notable abasto, se evidencian discrepancias al señalar que, a junio de 2026, más de 5 millones de piezas de medicamentos habían quedado sin cumplir, con un abasto real del 70%. Las diputadas de Morena argumentaron que se está llevando a cabo una revisión para asegurar la distribución de los medicamentos más efectivos, garantizando así que no se desechen tratamientos obsoletos.
La administración federal informó que el abasto de medicamentos en el IMSS y el ISSSTE alcanza un 97%, atribuyendo las carencias a dependencias de proveedores y problemas logísticos. Para afrontar esta situación, se habilitaron nuevas plataformas y módulos de atención para mejorar el servicio a los pacientes en todo el país. Sin embargo, se han recibido reclamos sobre la infraestructura y la calidad del servicio médico en diversas comunidades.










