Yanieb Fabre es una artista visual cuyo trabajo se nutre del arte y la libertad personal. Nacida en 1983, su padre le dedicó una novela donde ella es la heroína, reflejando su herencia artística y su conexión con la cultura desde su infancia.
Fabre se formó en artes visuales en México, aunque ha residido en París y Córcega durante más de diez años. Su obra abarca el performance y el cine experimental, destacando su pieza «Cheval / Nahual», en la que explora la búsqueda de la identidad a través de la transformación en un ser salvaje.
En su departamento en París, Fabre comparte su experiencia artística y personal, manifestando una profunda conexión con su trabajo. Su enfoque multidisciplinario responde a la necesidad de expresar ideas a través de diversos medios, fusionando paisajes abstractos y figuras de atmósferas fantásticas.
Influenciada por el cineasta Teo Hernández, sus obras en Super 8 indagan sobre la relación entre lo humano y lo animal. Junto a su pareja, el fotógrafo Nicolas Berloty, crean una serie de fotografías que exploran el cuerpo en relación con la naturaleza y el arte, cuestionando la identidad y la transformación.
Una de sus instalaciones más notables, «Cómo devenir en animal en 10 pasos», utiliza proyecciones simultáneas en Super 8 para ofrecer un «manual fílmico» sobre la conexión entre la realidad y lo imaginario. Sus libros de artista son diarios visuales que combinan materiales encontrados, poesía y collage.
Fabre también ha trabajado en la serie «Paisajes», presentada en el Jardín Escultórico Juan Soriano, donde enfatiza el papel de la naturaleza como un agente activo en su proceso creativo. Su pintura se convierte en una superficie que interactúa con elementos externos, dejando entrever la incertidumbre de la autoría.
Su interés por lo ritual y lo sonoro se plasma en proyectos como «La Tizne», una instalación que examina los ritos funerarios desde una perspectiva sensorial. Además, ha realizado intervenciones en espacios comerciales, como su trabajo en El Palacio de Hierro Coyoacán, donde transforma el entorno del consumo en una experiencia visual.
La obra de Fabre desafía la clasificación sencilla, situándose en un espacio intermedio entre la abstracción y la figuración. Su enfoque destaca la importancia de crear condiciones para que lo incierto y lo frágil surjan, recordando que el arte también puede ser un proceso de exploración y descubrimiento.