El primer ministro saliente de Suecia, Ulf Kristersson, ha expresado su intención de mantener a la centroderecha en el poder durante las elecciones legislativas del próximo domingo, enfatizando su objetivo de revitalizar el país en un contexto de creciente competencia política. A pesar de que las encuestas indican una sólida ventaja para el bloque de oposición izquierda, el primer ministro confía en que su gestión, que se ha centrado en la reducción de la violencia y en la promoción del emprendimiento, convencerá a los votantes.
Kristersson, quien asumió el cargo en 2022, ha anunciado su voluntad de incluir a los Demócratas de Suecia en su gabinete, una formación que históricamente ha sido objeto de controversia debido a sus posturas anti-inmigración. Su propuesta ha generado un debate significativo sobre la dinámica política en Suecia y sus implicaciones para la estabilidad del gobierno.
Durante la campaña, el primer ministro ha subrayado que el cambio en la percepción de Suecia se debe a su enfoque en la industria tecnológica y la defensa, aspirando a contrastar la imagen del país marcada por la violencia armada. A pesar de su apertura hacia los Demócratas de Suecia, Kristersson ha evitado discutir la distribución de carteras ministeriales antes de los resultados electorales, reafirmando su compromiso con una gestión colaborativa.
El primer ministro también ha indicado que cualquier cambio en la composición gubernamental no afectaría la postura de Suecia en cuestiones clave, como el apoyo a Ucrania y la solicitud de integración en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Afirmó que las posiciones del gobierno en temas de seguridad y relaciones exteriores seguirán siendo coherentes, reflejando una continuidad en las políticas de defensa del país en un contexto geopolítico en evolución.










