En el balotaje presidencial de Perú, el 3 de julio se conocerá el resultado definitivo, que podría consagrar a la candidata derechista Keiko Fujimori como presidenta, según informaron fuentes de la autoridad electoral. Con un 99,88% de las actas escrutadas, Fujimori ha obtenido un 50,12% de los votos, mientras que su contrincante, Roberto Sánchez, del sector izquierdista, contabiliza un 49,88%, lo que implica una diferencia de aproximadamente 44,500 votos.
Aún quedan por contar alrededor de 33,300 boletas de un total de 19 millones de sufragios emitidos. No obstante, Sánchez ha manifestado su intención de desconocer los resultados, alegando presuntos fraudes en la votación exterior, aunque no ha presentado evidencia que respalde sus afirmaciones. Este hecho añade una dimensión de incertidumbre a un proceso electoral que ya se considera uno de los más disputados en la historia reciente de América Latina.
Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones, indicó que la proclamación de los resultados no se postergará más allá del 3 de julio. Posteriormente, la entrega de credenciales a la fórmula ganadora está programada para el 15 de julio en Lima. La nueva administración que surja de este proceso tomará posesión el 28 de julio, sustituyendo al mandatario interino José María Balcázar en un contexto marcado por una inestabilidad política recurrente.
Además de la presidencia, los peruanos votaron para renovar el parlamento bicameral, compuesto por 130 diputados y 60 senadores. Ninguno de los partidos obtuvo mayoría absoluta, lo que puede complicar la gobernabilidad del país. Fuerza Popular, el partido de Fujimori, logró 22 senadores y 45 diputados, mientras que la coalición de Sánchez, Juntos por el Perú, obtuvo 14 senadores y 31 diputados. En total, las fuerzas de izquierda y centro izquierda tienen representación en aproximadamente 30 escaños en el Senado y 67 en la Cámara Baja, lo que podría influir en la dinámica política del nuevo gobierno.










